La detección no es suficiente en ciberseguridad

8 enero 2024
4 minutos

En el vertiginoso mundo de la ciberseguridad, la detección de amenazas ha sido durante mucho tiempo la piedra angular de la defensa digital. Sin embargo, es fundamental comprender que, aunque la detección es esencial, no debemos considerarla la única línea de defensa ni la solución definitiva ante la creciente sofisticación de los ciberataques. En este artículo voy a explorar las principales limitaciones inherentes a depender exclusivamente de la detección. Asimismo, veremos por qué es necesaria una respuesta integral y ágil para mantenernos un paso adelante de nuestros ciberenemigos.

La Falacia de la Detección Total

En ciberseguridad, la premisa de detectar todo es, en el mejor de los casos, una quimera. La evolución constante de las tácticas y técnicas de los ciberdelincuentes hace que sea imposible anticipar y detectar cada posible vector de ataque. A pesar de los avances en tecnologías de detección, siempre existirá un riesgo residual de que una amenaza escape a la vigilancia de los sistemas de seguridad.

Este principio no sugiere que los sistemas de detección no sean útiles. Todo lo contrario, son esenciales para identificar patrones conocidos y comportamientos maliciosos predefinidos. Sin embargo, es imperativo comprender que, a pesar de la sofisticación de los motores de detección, siempre habrá amenazas desconocidas que podrían evadir su escrutinio. Por eso, las organizaciones necesitan disponer de herramientas que faciliten el Threat Hunting en su SOC.

Detección: el Primer Paso, no la Solución

Cuando identificamos una amenaza con una detección, estamos solo en el comienzo del proceso de la solución. Por mucho que en algunos casos la respuesta pueda ser automática tras la detección, en la mayoría de los casos, especialmente en los más graves, el problema no se resuelve de forma automática. Y esto no es una cuestión baladí, la velocidad de respuesta a una amenaza es tan crucial como la capacidad de detectarla.

Cuando las ciberamenazas son bien conocidas y su complejidad no es alta, la respuesta automática puede ser una opción con soluciones de respuesta como los SOAR, o mediante una respuesta semiautomática. Pero una parte importante de las amenazas a una organización requiere una investigación rápida y profunda. Esta debe ser realizada por Inteligencia Humana, con la ayuda de la Inteligencia Artificial. El objetivo es comprender la naturaleza específica del ciberataque y determinar la mejor estrategia para responder ante ella antes de que ocasione daños en la organización.

Respuesta Rápida y Certera

La efectividad de una respuesta se mide no solo por su capacidad para detectar amenazas, sino también por la rapidez y precisión con la que se responde a ellas. La demora en la respuesta puede permitir que un atacante amplíe su acceso y cause un daño significativo.

La respuesta efectiva implica no solo la aplicación de medidas correctivas, sino también la identificación del actor de amenazas. Es por eso que necesitamos herramientas que nos permitan realizar investigaciones para comprender cómo y por qué se produjo la brecha de seguridad, y así fortalecer las defensas en el futuro. Esto, además, implica la colaboración estrecha entre los equipos de seguridad, análisis forense y, en muchos casos, la participación de expertos externos.

Más Allá de la Detección: Estrategias Proactivas

Otra cuestión esencial es que las organizaciones deben adoptar enfoques más proactivos, en lugar de depender únicamente de la detección reactiva. Esto incluye la implementación de medidas preventivas, como la educación continua del personal en ciberseguridad, la protección activa de redes y aplicaciones y el riguroso cumplimiento de las políticas de seguridad.

El Threat Intelligence también desempeña un papel vital en esta estrategia. Monitorizar activamente el panorama de amenazas de forma personalizada para cada organización, comprender los TTP emergentes y anticipar posibles vulnerabilidades y puntos débiles en el ecosistema IT proporciona una ventaja crucial para protegernos antes de que se materialicen en ataques a nuestra organización.

Conclusiones

En conclusión, aunque la detección sigue siendo un componente fundamental de la ciberseguridad, es esencial reconocer sus limitaciones intrínsecas. La imposibilidad de detectar todas las amenazas y la necesidad de una respuesta rápida y certera resaltan la importancia de estrategias más holísticas.

La ciberseguridad efectiva implica no solo detectar y responder, sino también anticipar y prevenir. La combinación de tecnologías avanzadas, Threat Intelligence, educación continua y una respuesta rápida y coordinada forman un escudo más robusto contra el siempre cambiante panorama de ciberamenazas. Al comprender que detectar no es suficiente, las organizaciones pueden avanzar hacia una postura de seguridad más completa y resiliente en este incesante juego de gato y ratón contra esos despiadados ciberenemigos que nos acechan a todos.

PUBLICADO POR:<br>José Luis Pozo Valverde
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José Luis Pozo Valverde
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